Las nueve musas
Emilio Sagi

Hoy es su día libre en Lausanne. Sagi contesta a nuestras preguntas con la complicidad del sosiego que se respira en un tren de cremallera — es un apasionado de los trenes— al que se ha subido por puro placer.

El día está un poco nublado y la temperatura no supera los nueve grados. El tren, disciplinado, sube a las cimas alpinas de más de 2000 metros, abajo queda el Léman, majestuoso, inalterable, tan solo perturbado por algún vaporeto histórico y las curiosas miradas de los paseantes del Ouchy.

Hay una marcada tradición lírica en la familia, su abuelo Emilio fue la figura más importante de la zarzuela en la primera mitad del siglo XX, su segunda mujer Luisa Vela, una reconocida soprano, su abuela Concha Liñan, bailarina y su tío Luis otro prestigioso barítono; ¿es Emilio Sagi un cantante frustrado?

La verdad es que cuando estudiaba cantaba bastante bien, fui miembro del coro universitario de Oviedo pero nunca pensé que esa iba a ser mi profesión; de otra manera, tampoco pensé que iba a dedicarme al teatro.

Ópera, zarzuela, cabaret, musical… son géneros que trabaja; a todos le une un denominador común que es la música, el canto, pero, al mismo tiempo, tienen grandes diferencias. Como director de escena ¿qué le supone más reto, las similitudes o las diferencias?

Pues yo creo que siempre es un reto cuando trabajas una obra nueva, sea un cabaret como “La Celia” que hice hace unos meses en Buenos Aires o el “Rossini” serio que estoy ensayando ahora en Lausanne. Cada obra es un reto porque todas son diferentes y requieren un tratamiento diferente.

¿Cómo enfrentarse a una ópera para niños?

Con mucha ingenuidad e intentando provocar la imaginación del niño. Creo que es el mayor favor que podemos hacerles: provocar el desarrollo de su imaginación.

Emilio Sagi y el Teatro Campoamor

Es un teatro que me vio nacer como artista y no puedo concebir mi carrera si venir cada poco a trabajar en él. Debuté en el Campoamor en 1980 con “La Traviata” (ya llovió) y puedo contar con los dedos de la mano los años en los que no dirigí alguna función en el teatro ovetense.

Emilio Sagi y Ángel del Valle, antes de la conferencia en el Teatro Campoamor de Oviedo / MARIO ROJAS

El musical “Las Regenta“, un proyecto, imagino ilusionante, del compositor Sigfrido Cecchini y en el que se involucró en la dirección, se quedó en tan solo eso: un proyecto. ¿El “made in” Asturias, un espejismo como siempre? ¿Problemas de financiación o de voluntades?

Fue una verdadera pena. Creo que tenía mucha calidad; quizás algún día se pueda retomar. Claramente era un problema de financiación, montar un espectáculo como ese y con la calidad que quería Sigfrido requiere una gran ayuda financiera.

Por otra parte sí creo que el “made in Asturias” funciona; en la temporada de ópera y de zarzuela ya se hicieron montajes absolutamente diseñados y realizados en Asturias y fueron un éxito. Yo hice unas cuantas óperas con equipos totalmente asturianos.

¿Para cuándo Wagner?

Hice Wagner dos veces. La primera fue una producción de “Tristan und Isolde” que salió estupenda en el Liceu de Barcelona y mal en Madrid, en el Teatro de la Zarzuela (aún no se había abierto el Teatro Real) y hace dos años estrené en el Theatre du Chatelet de París una producción de su primera ópera “Die Feen” (Las hadas) que fue un gran éxito aunque hubo unas críticas un tanto negativas por mi manera de entender el mundo wagneriano.

Adoro la música de Wagner pero no me veo en medio de ese mundo tan trascendente.

Siendo el tipo “Italiano” el escenario más frecuente, supongo que, independientemente de los costes, hay dificultades añadidas en trabajar en un teatro u otro; El Real, El Liceo, el antes señalado Campoamor, le Théâtre du Châtelet, el Arriaga, Maipo, La Fenice, alla Scala, y el largo etcétera de teatros en los que ha trabajado Emilio Sagi ¿en cuál se siente más cómodo?

Pues…, como me gusta estar trabajando en un teatro no me siento incómodo en ninguno. Tengo, claro está, mis preferencias, hay teatros en los que trabajé tantas veces que es como si estuviera en mi casa; en este sentido puedo citar el Campoamor, el Real, el Arriaga, la Zarzuela, el Liceu, el Chatelet…

Su opinión sobre la recuperación de “El público” de Lorca por Mortier y Sotelo para la ópera o la irrupción de espectáculos como “Vida y muerte de Marina Abramovic” en el Real

El Teatro tiene que tener siempre las puertas y ventanas abiertas. Sea de ópera o de prosa, tiene que ser una casa de libertad. Una ópera contemporánea como “El público” o un espectáculo, que aunque no se cante ópera tiene un código operístico como “Mariana Abramovic”, alternándose con un repertorio clásico ¿Por qué no?

Después de la impagable contribución de José Tamayo en la difusión de la zarzuela a nivel internacional ¿podemos decir que Emilio Sagi ha tomado el relevo en esta encomiable labor?

Eso no me toca a mí decirlo, será el público o la prensa especializada, Conocí al Sr. Tamayo y siempre le admiré mucho.

Terminamos, señor Sagi, con la pregunta de rigor: ¿sus proyectos actuales?

Pues, como le decía, estoy en los últimos ensayos de la ópera de Rossini “Tancredi”, una coproducción entre la Ópera de Lasusanne, en donde me encuentro hasta el 20 de marzo en que se estrena, con la Ópera de Philadelfia, el Teatro Municipal de Santiago de Chile y la Ópera de Montecarlo. Luego volveré al Teatro Arriaga para dirigir la nueva producción de la opereta “La viuda alegre”, En Santiago de Chile donde dirigiré otro Rossini, esta vez cómico: “Il turco in Italia” que se coproducirá con el Theatre du Capitole de Toulouse y, tras el verano, una nueva producción de “Nabucco” en el Campoamor para la Ópera de Oviedo. Luego “La del manojo de rosas ” en Bogotá y en diciembre mi despedida del Arriaga con “La corte del faraón”. Esto para lo que queda de año pero hay más proyectos para el futuro, afortunadamente.


 Emilio Sagi en el Directorio Cultural Hispano

 

La revista agradece sus comentarios. Muchas gracias
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Las nueve musas

Oviedo (España) 1956. Gestor cultural.

Director-Editor de la revista de artes, ciencias y humanidades "Las nueve musas".

Fundador y administrador de la red social de escritores en lengua castellana "palabra sobre palabra".

En octubre de 2016 funda el Ateneo Las nueve musas donde se imparten cursos online de artes, ciencias y humanidades.

Autor, junto a Alonso Pinto Molina, del blog "Ángel González - poeta", homenaje al poeta de Áspero mundo y Tratado de urbanismo.

Editor de "MEMORIA 2012" (Editorial Círculo Rojo), "El viaje" (2013) Editorial círculo Rojo, "La gramática de las cigarras" (2014) Editorial Círculo Rojo. "En este banco" (2016) Ruíz de Aloza Editores

En agosto de 2017 comienza con el proyecto editorial Las nueve musas ediciones.




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