Las nueve musas
Bordado

El bordado y su tradición.

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El bordado y su expresión como arte textil ha sido enormemente revalorado en los último treinta años. Una actividad predominantemente femenina cuyo valor variaba indiscriminadamente, dependiendo de la cultura y la manufactura realizada, que también se utilizó como una forma de represión femenina y al mismo tiempo una forma de expresión artística propia de ese género.

Por ello nos plantea paradojas como el hecho de que los bordados de las culturas originarias de nuestros pueblos americanos estén tan poco valorados monetariamente, a pesar de su enorme desarrollo técnico y estético,  mientras otros bordados europeos son altamente cotizados a pesar de no ser especialmente difíciles de realizar. En cualquiera de los casos hay que considerar que el bordado ha sido usado a lo largo de toda la historia como definición de estatus social, poder económico, político, militar e incluso espiritual.

Latinoamérica tiene una tradición bordadora antiquísima, desarrollada por la cosmovisión de nuestras culturas originarias, cuya sofisticación estética es mundialmente reconocida. Los primeros vestigios de esta actividad son andinos y pertenecen a las épocas anteriores a las civilizaciones de los grandes imperios Inca, Mexica y Maya.

Para celebrar el día internacional del bordado, diferentes integrantes del grupo iberoamericano de mujeres bordadoras Bordarte, bajo la dirección de la artista textil costarricense Ileana Salas, escribieron textos sobre las distintas tradiciones de México, Ecuador y Guatemala, cuyos bordados han sido una forma de creación y también una manera de mostrar cuidado, sofisticación y estatus social.

Qutzaltenango Guatemala

Trajes típicos de Chiapas

Rosario Cruz – Chiapas, México

Los trajes típicos de Chiapas son el color y la esencia misma de la cultura maya heredada. Esta vestimenta ha evolucionado a través del tiempo, logrando así una gran diversificación en cuanto al tipo de prenda y al estilo.

Los productos de este mercado textil tienen demanda tanto local como extranjera proveniente del turismo. Se pueden ver prendas sencillas diseñadas para el desgaste de uso diario y prendas más complejas para los turistas que buscan llevarse un recuerdo de Chiapas.

Las mujeres son los engranajes principales de este mercado, dado que los hombres por lo general trabajan en el área de la agricultura, otra rama muy importante en la economía de Chiapas.

Estos son los 6 trajes típicos más importante de las regiones o municipios de Chiapas.

Huipil

El huipil (o hipil) es un vestido adornado o blusa que solía utilizarse para ceremonias religiosas. Representaba distinción de etnias y posiciones sociales en el período precolombino.

bordado
huipil chiapaneco – De Alejandro Linares García – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0,

Los colores utilizados para los detalles y bordados tenían distintos significados. Por ejemplo, los puntos cardinales eran representados de la siguiente forma: el norte era blanco, el este era rojo, el oeste era negro y el sur era amarillo.

Además de los puntos cardinales, estos colores también eran utilizados para representar etapas de la vida, emociones, alimentos, entre otros aspectos.

Aunque sus orígenes están en el sur mexicano, esta prenda de vestir se utiliza actualmente en todo México, y cada comunidad indígena tiene su propio estilo o diseño.

Traje de chiapaneca

El traje de Chiapas es una indumentaria tradicional que tiene su origen en la ciudad de Chiapa de Corzo. Suele ser calificado como traje típico de Chiapas, a pesar de que en este estado mexicano existe una gran diversidad de vestidos tradicionales. El traje se compone de una blusa de satín con escote semicircular, lleva un vuelo de tul con flores bordadas en petatillo con hilos de seda y artisela de colores. La falda también es de satín larga y muy amplia, incluso hoy es visto por el mundo de la moda como una pieza de talla internacional por su belleza y lucimiento.

Traje de Chiapaneca
Traje de Chiapaneca

El traje de chiapaneca, término que se acuña desde la época de la Conquista española, ha modificado su forma y color, iniciando en la década de los 40 en un solo tono, monocromático, para pasar a los diversos matices en los años 70. El traje en ese momento (1914 vestido más antiguo), consistía en un contado en blanco y negro y sin vuelo (petatillo con flores de colores), además de usar una enagua lisa sin olán (tira de petatillo que mide dos metros de largo y va debajo de la falda): era una costumbre que cada mujer hiciera su propia ropa, la mayoría de las mujeres sabía bordar.

El traje típico de Chiapas tiene como finalidad representar los distintos grupos étnicos que se encuentran en el estado tales como tzeltales, los lacandones, los jacaltecos, los choles y los tojolabales.

Pero no solo es la representación de ellos, sino representa la historia, la cultura y la belleza de la región, de esto deriva el colorido de las flores bordadas en un tul negro, todo bordado a mano en técnica ancestral con formas geométricas y florales.

Poncho de Chiapas

El poncho es una tela gruesa cortada de forma rectangular con un agujero en el medio en donde se introduce la cabeza.

Aunque a simple vista luzca como un accesorio estético, se utiliza como abrigo y además permite la libre movilidad de los brazos.

El origen del poncho aún es dudoso: algunos dicen que fue parte de la vestimenta habitual de los indígenas y luego la adoptaron los criollos. Otros relacionan estas prendas con la vestimenta eclesiástica y otras túnicas antiguas.

Trajes típicos de los parachicos

Los parachicos son danzantes de la Fiesta Grande que se realiza en enero de cada año en Chiapa de Corzo. Su vestimenta está compuesta por una camisa blanca o de cuadros, un pantalón negro y un sarape de saltillo.

Parachicos
Parachicos De Bruno Rijsman – CC BY 2.0,

Llevan una faja roja en la cintura, una chalina bordada cayendo sobre el pantalón y un pañuelo grande en la cabeza, amarrado al cuello.

Además, llevan una máscara de madera cubierta con laca de color blanco o rosado para imitar la piel del europeo, más precisamente del español.

Trajes en Tojolabal

La tribu tojolabal se encuentra distribuida entre los municipios de Altamirano y Margaritas y su idioma es hablado por casi 40 000 habitantes en todo México.

La vestimenta de las mujeres está conformada por blusas de manta mangas cortas y bordadas hasta el cuello, y faldas de satín brillantes con bordados que ellas mismas cosen. Como accesorios usan aretes, collares y un pañuelo en la cabeza.

La vestimenta femenina conserva más la cultura que la masculina. De hecho, solo los hombres mayores utilizan ocasionalmente las prendas tradicionales.

Chamulas

El nombre de esta vestimenta se debe a que es utilizada en San Juan Chamula, un pueblo indígena situado en las alturas.

Destaca la vestimenta de los hombres, los cuales se colocan una camisa-pantalón blanco de manta y encima un poncho elaborado con lana negra o blanca. Para fijar el poncho, utilizan una faja de color rojo atada a la cintura. A su vez, es comun que los hombres usen sombrero de paja.

Es un signo distintivo entre sus habitantes, ya que los hombres que usan estas prendas tienen cierta autoridad por encima de sus conciudadanos.

 

El bordado de Zuleta, una tradición que se pierde con el tiempo

Olga Tafur Mera – Quito, Ecuador

En la provincia de Imbabura, al norte del Ecuador se encuentra un pueblo mágico, escondido lleno de tradiciones y cultura; el bordado una costumbre antigua transmitida de generación en generación forma parte indiscutible del legado que nos dejan los nativos de nuestra tierra.

En Imbabura en la parroquia de Angochagua se ubica la comuna de Zuleta; La misma que al momento es conocida por su peculiar y tradicional bordado. El bordado como es conocido en su mayoría pertenece a la población femenina. El desarrollo de estas técnicas novedosas de bordado surge por la falta de fuentes de trabajo y la necesidad de un medio de subsistencia.[1]

A lo largo de la extensión territorial del Ecuador, el bordado es una tradición muy conocida; en cada una de las provincias, existe un sistema diferente de bordado. Tenemos por ejemplo el bordado tradicional de Guamote que se enfoca en los bordados religiosos, para la vestimenta de Santos y Sacerdotes; o las blusas y anacos de Otavalo, que se decoran a mano con hilos de oro y plata. Se conoce sobre el bordado de Zuleta desde los años 1900; pero a ciencia cierta se desconoce el origen de este arte, ya que la investigación se ha visto comprometida por la falta de registros escritos. Como en la mayor parte de artes de tradición oral, muy pocas personas se han dedicado a su investigación y preservación. Por esta razón se considera primordial dar mayor énfasis al estudio de las tradiciones orales de esta parroquia, ya que además del bordado es una tierra muy rica en tradiciones y costumbres.

El bordado de Zuleta

En la comunidad el hábito de bordar se extendió en el año 1940 de la mano de la Señora Avelina Laso madre del expresidente del país Don Galo Plaza (1948 – 1952). Doña Avelina enseñó a las mujeres de la comunidad a aprovechar sus conocimientos, además de extender su bordado por todo el país, y posteriormente el mundo.[2]

De la misma manera que el cacao de altura, y los sombreros de paja toquilla consiguieron tener una denominación de origen el bordado de Zuleta es también parte de los pocos acreedores a este título en el país.[3] La denominación de origen en un producto se refiere a que se ha podido probar su naturaleza, calidad y desarrollo. El obtener un producto que cuenta con denominación de origen no es solo una garantía del tipo de trabajo que se adquiere, sino habla sobre la calidad del producto, en el caso del bordado se refiere a los materiales, hilos y telas empleadas en su fabricación.

El bordado de Zuleta

Este hermoso bordado cuenta con finos acabados y para realizarlo se utiliza diseños originales creados por las artesanas de la comuna.

Los diseños en su mayoría tratan temas de la flora y fauna de la región, existen también diseños geométricos. Decoran sus blusas, hacen manteles, servilletas, cenefas para toallas, babero para botellas, todos los fines de semana exhiben sus trabajos en una feria artesanal en el Centro Cultural y Deportivo de Zuleta, donde los visitantes pueden observar cómo realizan el trabajo y realizar sus compras.

Este bordado se hace sin tambor (bastidor) en lino blanco o beige, elaborado en las principales ciudades del país. Para las puntadas se usa hilo mouline, perlita. Al trabajar no se hace nudos y los remates son invisibles.

Bordado

En el anexo fotográfico en la primera imagen podemos ver las puntadas que se utilizan para realizar los diferentes trabajos, se emplea colores cálidos, tonos llamativos, también hay trabajos monocromáticos. Las puntadas que se utilizan son punto tallo, punto atrás, punto pespunte, cadena muy finita, nudo francés y el denominado punto de Zuleta. Las figuras bases para este trabajo son círculos, óvalos, arabescos.

BIBLIOGRAFIA

  • – (2022) Bordado de Zuleta, calidad y tradición desde su origen
  • Quilumba, J. (2021). Iconografía de los bordados de Zuleta. Organización de Bordadoras y Artesanos de Zuleta. Imbabura – Ecuador. Pag. 1- 47

[1]  Quilumba, J. (2021). Iconografía de los bordados de Zuleta. Organización de Bordadoras y Artesanos de Zuleta. Imbabura – Ecuador. Pag. 1- 47

[2] Quilumba, J. (2021). Iconografía de los bordados de Zuleta. Organización de Bordadoras y Artesanos de Zuleta. Imbabura – Ecuador. Pag. 1- 47

[3] – (2022) Bordado de Zuleta, calidad y tradición desde su origen

Enid Negrete - Ópera

Enid Negrete

Enid Negrete se ha formado profesionalmente tanto en el medio musical como en el ámbito teatral. Es Doctora en Artes Escénicas por la Universidad Autónoma de Barcelona. Reside en esta ciudad desde hace quince años, donde ha trabajado como productora y directora de escena de teatro y ópera, así como especialista en archivos operísticos, crítico, profesora y articulista.

Como investigadora fue la primera en estudiar los archivos históricos de los dos teatros más importantes de ópera de España: El teatro Real de Madrid (actualmente consultable en el Institut del Teatre) y el Archivo histórico de la Sociedad del Gran Teatro del Liceo de Barcelona (en proceso de digitalización por la UAB). De 2013 a 2016 fue investigadora invitada del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información “Carlos Chávez” del Instituto Nacional de Bellas Artes de México, donde realizó el diseño de la primera línea de investigación de la ópera en México.

Desde el año 2006 ha colaborado en diferentes publicaciones especializadas en ópera, música clásica y artes escénicas, tales como Ópera Actual, Opus Musica, La onda, Revista ADE de la Asociación de Directores de Escena de España, Heterofonía y Recomana.cat.

Actualmente es la presidenta de la Fundación Arte contra Violencia dedicada a apoyar a los artistas de escasos recursos, dar formación profesional y difundir el arte mexicano en Cataluña.

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