Las nueve musas

Confía de nuevo en tus ojos

De “Lisbon Story” (1994) Wim Wenders. No tiene desperdicio.

Las imágenes ya no son lo que eran. Ya no se puede confiar en ellas. Todos lo sabemos y tú también lo sabes. Cuando éramos chicos las imágenes contaban historias y mostraban cosas. Ahora, sólo pretenden vender, historias y cosas.

imágenesCambiaron delante de nuestros ojos. Ya no saben cómo mostrar nada. Simplemente lo han olvidado. Las imágenes venden el mundo, y con grandes rebajas.

Cuando vine a Lisboa para hacer esta película pensé que podía evitarlo. Lo hablamos, ¿te acuerdas? Quería filmar en blanco y negro, con esta vieja cámara de manivela, como Buster Keaton en “The Cameraman”. Recorriendo la calles solo. Un hombre con su cámara. Y viva Dziga Vertov! Fingiendo que la historia del cine no había ocurrido, y que podía empezar desde cero, un siglo más tarde. Pero no funcionó, Winter. Por algún tiempo pareció funcionar, pero después se desmoronó todo. Adoro esta ciudad, ¡Lisboa! La mayor parte del tiempo yo la vi de verdad, delante de mis ojos. Pero apuntar una cámara es como apuntar con un arma. Y cada vez que apuntaba, sentía que la vida se escondía detrás de las cosas. Yo filmaba y filmaba, pero a cada vuelta de manivela, la ciudad se desvanecía, se alejaba cada vez más, como el gato de Cheshire. ¡Nada! Se hacía insoportable. Me desmoralicé completamente.

Fue entonces cuando te llamé. Y por durante un tiempo viví con la ilusión de que el sonido lo arreglaría todo, que tu micrófono sacaría mis imágenes de su oscuridad. Pero es inútil. Todo es inútil, Winter, inútil. Pero hay una forma, Winter, y en ella estoy trabajando. Escucha. Una imagen que no se ha visto no puede vender nada. Es pura, y por lo tanto, verdadera y bella. O sea: inocente. Mientras ningún ojo la contamine, está en perfecta armonía con el mundo. Si no fuera vista, la imagen y el objeto que representa se pertenecen. Es sólo cuando miramos la imagen que el objeto que contiene… muere. Aquí está, Winter. ¡Mi biblioteca de imágenes nunca vistas! Cada cinta se ha filmado sin que nadie mire en el objetivo. Nadie las vio mientras eran filmadas, nadie las revisó posteriormente. ¡Filmé cada una de ellas desde mi espalda! Estas imágenes muestran la ciudad tal como es, no como quisiera que fuera. Sea como fuere, aquí están, en el primer dulce sueño de la inocencia, listas para ser vistas por alguna generación futura con ojos diferentes de los nuestros. ¡No te preocupes, amigo, ambos estaremos muertos!

Este es un mensaje para Friedrich, el rey del emporio de la imagen de basura. El Dziga Vertov de los 90, el Einstein de las imágenes nunca vistas. No te preocupes, no tienes que ver nada. Es sólo un mensaje en una botella, o mejor, en una bolsa. ¿Te gustan las bolsas, no? […] ¡Cómo te perdiste, Fritz! Esas imágenes te han engañado y ahora estás en un callejón sin salida, con la cara contra la pared. Date la vuelta y vuelve a creer en tus ojos. No, no están en tu espalda. Confía en tu vieja cámara de manivela. Todavía puede rodar películas. Para qué pierdes el tiempo con imágenes descartables, si puedes hacer imágenes indispensables, con tu corazón, en un mágico celuloide. […] Esto es lo que quería decir Fritz, las películas todavía sirven para lo que se inventaron, hace cien años. Pueden continuar siendo películas. Tu amigo “Nadie”, el Señor Pessoa, escribió algo que me conmovió: “A plena luz del día hasta los sonidos brillan”. Estás sentado en ese coche como el tonto de la colina. ¡Vamos, mueve el culo y acaba tu película, con una pequeña ayuda de tu amigo.

Cuando vi esta película y escuché estos textos me brotaron un montón de ideas para discutir acá. Que la cantidad de fotografías hechas que nunca serán vistas. Que el valor de una imagen. No sé, tantas cosas que prefiero no hablar de ninguna y sólo limitarme a transcribir las palabras Friedrich y Philip.

O mejor si. Mejor me quedo con que la fotografía, como el cine, son nada más (y nada menos) que medios de comunicación, y como tal no pueden ser objetivos. Ni siquiera las imágenes nunca vistas de Friedrich. Y esto no es necesariamente malo, siempre y cuando seamos conscientes de ello. Entonces a tomar la cámara, confiar en nuestros ojos, y salir a crear imágenes indispensables… con el corazón.

La revista agradece sus comentarios. Muchas gracias
Ariel Till

Ariel Till

Elijo la fotografía como medio para expresar mis emociones, contar cosas que no puedo decir con palabras, transmitir algo de lo que llevo dentro. Sentimientos tan íntimos, que son más fáciles de expresar disfrazados en una imagen. Como dijo Isadora Duncan: "Si yo pudiera explicarle a usted de qué se trata, no tendría sentido que lo bailase"... O que hiciese fotografía...
Y elijo la película y el cuarto oscuro por la incertidumbre de no poder ver el resultado hasta el fin del proceso. La angustia de la posibilidad de arruinar una foto irrepetible. La sensación de hacer las fotos con mis propias manos al interponer con ellas el haz de luz de la ampliadora.
Quizá algunas de mis fotos logren provocar algún sentimiento en quién las observa. Quizá las más afortunadas logren mover alguna idea que parecía estática. O quizá despertar alguna emoción escondida.

Un poco de mí

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 19 de enero de 1968. Inicié mis estudios de fotografía en 1984, realizando el curso Básico y el curso Superior de Fotografía en el Foto Club Argentino. Posteriormente, en 1995, realicé el curso de Iluminación en la misma institución. En 2016 asistí al workshop “La fotografía como Arte Contemporáneo”, en la galería Rolf Art.

Desde 1990 presento obras en Salones Nacionales auspiciados por la Federación Argentina de Fotografía (FAF) y Salones Internacionales con patronazgo de la Fédération Internationale de l'Art Photographique (FIAP), consiguiendo numerosas aceptaciones y menciones. En 2006, la Federación Argentina de Fotografía me otorga la distinción Artista FAF.
A partir de 2008 actúo como jurado en los concursos fotográficos organizados por el Nuevo Foto Club Argentino.
Desde junio de 2010 publico en el blog “Un poco de luz”, donde escribo acerca de la fotografía. Desde 2016 participo como redactor en el semanario Las nueve musas.

He realizado las siguientes exposiciones individuales:
o “Eclecticismo Vacacional”. Galería de exposiciones Nuevo Foto Club Argentino, 2018.
o “Biografía”. Galería de exposiciones Nuevo Foto Club Argentino, 2015.
o “Estaciones”. Facultad de Ciencias Sociales, UBA, Buenos Aires, 2012.
o “Estaciones”. Galería de arte NES, Ciudad de Buenos Aires, 2011.
o “Personas y Personajes”. Nuevo Foto Club Argentino, 2006.
o “Desamparos”. Galería de exposiciones Foto Club Argentino, 2003.
o “Los Cafés de Mabel” y “De Madres e hijos”. Centro Cultural “Quinta El Ombú”, Dir. de Cultura, Municipalidad de San Fernando, 2001.
o “Los Cafés de Mabel” y “De Madres e hijos”. CGP N° 12, 2000.
o “Los Cafés de Mabel”. Foto Club Argentino, 2000.
o Diapositivas. Hall de exposiciones Foto Club Argentino, 1998.
o Blanco y Negro. Hall de exposiciones Foto Club Argentino, 1996.

He participado en diferentes muestras colectivas:
o “Diversidades”. Espacio Cultural Nuestros Hijos, ECuNHi, C.A.B.A., 2015.
o “Expo Fotored Itinerante II”. Museo de Arte de Tolima, Colombia, 2012.
o “Expo Fotored Itinerante II”. Rochester Institute of Technology, NY, 2011.
o “Del laburo al curro” Oficios y Profesiones. Muestra conjunta Nuevo Foto Club Argentino-Argentina con Visual Tal Cuál Huesca-España, 2009.
o “6 x 6” (6 autores, con 6 ensayos de 6 obras cada uno). Curaduría a cargo de Edgardo Filloy, Galería Fotográfica Permanente de Agfa-Gevaert, Cuidad de Buenos Aires, 2001.
o “Muestra Itinerante del Foto Club Argentino”. Galería Fotográfica Permanente de Agfa-Gevaert, 1996.
o “Muestra Itinerante del Foto Club Argentino”. Biblioteca Nacional de la Ciudad de Buenos Aires, 1996.
o “Pasillo de imágenes”. Hospital General Belgrano, Gral. San Martín, Pcia. de Buenos Aires, 1991.

Cuaderno de bitácora de una cuarentena




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