Las nueve musas

Autor - José Fernando Suárez Isaza

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En la luna

La nave avan­zaba a veintiséis mil kilómetros por hora en el espacio infinito. El co­mandante Muñoz miró los controles: los indicadores registraban normalidad en la ve­locidad, la tem­peratura, los niveles de oxí­geno...

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Chocolatina blanda

—Vamos al zoológico —insistía— por el jabalí. Antes había pedido ir al acuario por la mantarraya, al jardín bo­tánico por la secoya, al planetario por la nebulosa negra. —Un caso precoz —dijo el médico (con...

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Entrañable mascota

Lo tenían desde que era una bolita rosada que correteaba por la casa lanzando chillidos dulces. Los atrapó su mirada tierna, sus enormes orejas y esa cola de tirabuzón. Creció rápidamente, ya estaba gordo y deste­ñido...

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La noche estrellada

a van Gogh   —Voy a pintarte —suspiró arrebatado. Parado en la ven­tana miraba al cielo, la mirada per­dida en espirales profundas. Su cerebro convulsionaba agitado, quizás, por un retorcijón. »Escaparé adonde estás...

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Estatuas

Temprano, como todos los días, llegaba el Liber­ta­dor en su caballería. Estático, en su palco de ho­nor en medio del parque, se dedicaba a observar atribulado el trajinar de caminantes y vende­dores ambulantes, los...

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El hombre de la autopista

Me detuve al verlo: Caminaba solo, de espaldas, peligrosamente por el borde con un morral al hombro. Su pulgar indicaba que urgía un empujón. Le pregunté quién era. —Solo necesito que me lleve. Por favor… —Vamos —dije...

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Fuera de lugar

1  Corría en su mente la idea obsesiva: entrar por el sótano… tomar el ascensor, piso dieciséis… subir uno más por la escalera hasta la terraza donde nadie debería haber… Finalmente, superar la baranda de protección. 2...

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Juegos perversos

…y jugábamos a las escondidas por los recovecos de su casa y en ocasiones a la gallina ciega. Y ella, pícara que era desde niña, me dejaba señales, rastros de un cariño incipiente ansioso de echarse a volar. Por...

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Abandono de hogar

Por esos días el antejardín de la casa se llenó de inspiración. Curiosos, lo observábamos en su proceso a través del palco de honor de la ventana, con su pico de aguja laborioso y sus plumas pin­tadas de verde azul en...

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Palabras guardadas

Cuando esos hombres se lo llevaron, parapetados en un blanco antiséptico, sentí alivio y temor al mismo tiempo. Comprendí que algo más peligroso que él había entrado en algún momento por esa puerta; que ni la asfixia ni...

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La educación es peligrosa

    Le gustaba caminar. Se imponía hacerlo como parte de la terapia posterior a la cirugía. Todos los días, temprano en las mañanas, descolgaba de la percha el bastón y se enfundaba en la sudadera. Los tenis de suela...

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Libérame

    El otro día en tu ausencia, obligado a reclu­sión, ese monstruo perverso a quien llamas hijo me tomó por blanco y de sorpresa: trepó a un banqui­llo y con un pitillo hecho cerbatana disparó y dis­paró sin importar...