Las nueve musas
Antonio López

Antonio López. Reencuentro con el realismo

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“Lo interesante ocurre cerca de ti y sólo tienes que saber mirarlo”
Antonio López

“El realismo no es copiar el arte de la vida. Significa incorporar la vida al arte: no limitarse a aceptar los hechos de la vida, sino elevarlos”
Lawrence Olivier

Antonio López

Antonio López. Una cita pendiente con Barcelona

 Parece mentira que hasta la fecha la ciudad de Barcelona no haya dedicado una antológica a uno de los artistas más prestigiosos del país como es el pintor y escultor manchego Antonio López (Tomelloso, Ciudad Real, 1936). Esta omisión, por decirlo de alguna manera, ahora se ha visto recompensada con la retrospectiva que se ha llevado a cabo en la Fundació Catalunya La Pedrera, donde su obra dialoga en perfecta armonía con la arquitectura de Antoni Gaudí.

Posteriormente la exposición viajará al Drents  Museum de la ciudad neerlandesa de Assen. De todos modos hay que reconocer que, al margen de Barcelona, en Madrid tampoco suele exponer, ya que como señala la periodista Mercè Ibarz, “produce tan poco que sus galeristas no tienen suficiente obra como para hacerle exposiciones. Cuadro que firma, cuadro que se vende… casi siempre fuera de España”. Solamente en la Fundació Sorigué de Lleida se celebró en el año 2012 una gran exposición sobre su obra, en la que se mostraron diversas piezas procedentes de su colección. Su hija Maria fue la comisaria de la muestra.  Actualmente en la sede de Balaguer hay dos enormes esculturas al aire libre: Día y Noche. Se trata de dos cabezas de niño pequeño de dos metros y medio fundidas en bronce.

La exposición Antonio López consta de un centenar de obras, entre pinturas, esculturas y dibujos que permite comprobar cómo se ha ido desarrollando su trayectoria artística iniciada en los años cincuenta hasta la actualidad. La muestra se ha estructurado en diversos ámbitos a nivel temático, como por ejemplo, las vistas urbanas, sobre todo las de la capital de España, los paisajes, los interiores domésticos, la figura humana y los bodegones.

El público que visita la muestra lo hace de manera tranquila y pausada, tal como es su autor, ya que el espacio expositivo así lo permite gracias a su arquitectura y las obras que se exhiben. Asimismo, al final del recorrido se emite un video en el que el autor explica de manera detallada como se van produciendo sus obras.

esculturas
Mujer durmiendo (c) Fundació Catalunya La Pedrera

El realismo como fuente de inspiración

 Antonio López nació poco antes del inicio de la Guerra Civil española. Aunque de familia de labradores, su tío fue un pintor destacado, caso de Antonio López Torres, quien le influirá para que se dedicara al dibujo y a la pintura. Recuerda que “todo sucedió en el verano de 1949, que fue cuando empecé a pintar. Mi tío me dio una paleta, colocó unos objetos para que los copiara y nos pasamos todo aquel verano pintando los dos juntos en casa de  mis padres. Y  mi tío tenía la convicción absoluta de que yo tenía que ser pintor (…) y convenció a  mis padres”. A los 13 años se va a vivir a Madrid para preparar su ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Estuvo en dicha institución hasta 1955, momento en que viaja a Italia gracias a una beca que le concedió el Ministerio de Educación. Su primera exposición individual tuvo lugar en Madrid en 1957. Cuatro años más tarde se casa con la también pintora realista Maria Moreno que, junto con Francisco López, Amalia Avia, Enrique Gran, Isabel Quintanilla y Lucio Muñoz, entre otros, integraron la denominada “Escuela Madrileña”.

Hubo una época, concretamente en los años 60, que compaginó la pintura y la escultura con la docencia como profesor encargado de la Cátedra de Preparatorio de Colorido en la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

proyecto de construcción de la casa
Conjunto de pinturas proyecto de construcción de la casa (c) Fundació Catalunya La Pedrera

Ha recibido diversos reconocimientos por su trayectoria, precisamente en 1986 se le concedió el Premio Príncipe de Asturias. Teniendo en cuenta que en aquel momento sólo tenía 50 años, o sea a una edad muy temprana, ya indicaba que tenía un gran recorrido artístico. En el 2006 se le concedió el Premio Velázquez de Artes Plásticas y en el 2012 la Medalla Internacional de las Artes. En 1993 el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía le dedicó una antológica, de la que Juan Bufill señalaba que “quienes consideran que el arte de Antonio López aspira meramente a la perfección y la fidelidad fotográfica, tendrán que rectificar su opción: su obra está llena de sorpresas antihiperrealistas y tras ella hay tanta valentía y creatividad como en el mejor arte considerado vanguardista”. Esta exposición tuvo una gran controversia, ya que el pintor quería cancelarla debido a que la dirección del museo -en aquel momento la directora era Maria Corral– excluía a los artistas realistas de su colección permanente. Finalmente se llegó a un acuerdo por el que se incluiría una sala dedicada totalmente a ellos.

A nivel anecdótico, en 1990 el director de cine Víctor Erice le dedicó una película donde mostraba como era el proceso de trabajo de una obra suya, como fue El sol del membrillo, en que pintaba un membrillero del patio de su casa. El director comentó en una entrevista que le hizo José Luis Guarner, que “durante semanas, en cierto modo, no lo habíamos visto como un árbol realmente. A partir del momento en que Antonio empezó a pintar, se convirtió en algo distinto. Era, entre otras cosas, “el modelo” del artista. La mayoría de sus movimientos los observábamos en función de su representación. Y cuando la representación acabó, de repente recuperó su verdadero carácter”.

Otro aspectos destacables de su trabajo fue cuando el cuadro Madrid  desde Torres Blancas se subastó por casi dos millones de libras en Christie’s de Londres, que en aquel momento se consideró como la obra más cara de un artista vivo español y en el momento que entregó el cuadro La familia de Juan Carlos I, que llevaba dos décadas pintándola y que se exhibió por primera vez en el Palacio Real de Madrid en el año 2014 delante de la presencia de la familia real, con motivo de la exposición El retrato en las colecciones reales, de Juan de Flandes a Antonio López,  junto con obras de Rubens Velázquez, Goya, Sorolla, Dalí, entre otros. Actualmente existen un centenar de obras que no ha finalizado y por tanto están “en “proceso”, entre ellas algunas de las que se exhiben en La Pedrera.

Antonio López no pinta a través de la fotografía –aunque en sus inicios sí la utilizaba-, sino que necesita hacerlo al natural ya que, según él, “trabajo en el afinamiento a través de la luz, del color, y eso es lo que la fotografía no puede dar”.  ¿Cuántas personas deben haberlo visto pintando un cuadro en directo por algunas calles y plazas de Madrid? Es obvio que pocos artistas lo hacen, ya que la mayoría de paisajistas urbanos lo hacen en su estudio.

Bodegones
Bodegones

Su forma de trabajar es muy lenta, precisa y detallista, lo que origina que sus cuadros tarden muchos años en finalizarse, ya que los deja reposar en su taller. De vez en cuando va añadiendo o retocando aspectos que no le satisfacen o que quiere mejorar hasta conseguir terminarlos. Además, hay piezas como, por ejemplo, La Gran Vía, que solamente la pintaba en primavera, concretamente durante el amanecer, ya que cuando llegaba el mes de julio tenía que abandonarla, debido a que “en invierno está iluminada la fachada que está a mi derecha. La posición del sol es otra, y cuando observo que la luz empieza a coincidir con la que hay en mi cuadro acudo a la cita”.

Con motivo de una entrevista que Sergio Vila Sanjuan le hizo para La Vanguardia a principios de 1991, el periodista le preguntaba si le daba reparo ver en un libro obra inacabada (se refiere a la publicación de un sólido volumen editado por Lerner & Lerner, con textos de Edward Sullivan, F. Calvo Serraller y una entrevista de Michael Brenson), le respondía “no está ni la décima parte. Y es un trabajo que es como si no existiera, no se ha visto. Son ideas y es tiempo, y quería que apareciera”.

Madrid desde Capitán Haya
Madrid desde Capitán Haya (c) Xavi Torrent

Exposición “Antonio López”

 Respecto a las pinturas que se exhiben, destacaría las que representan perfectamente la manera de trabajar del artista que, como hemos mencionado anteriormente, algunas aún están en proceso. En primer lugar, la temática de los interiores domésticos demuestra su gran interés por mostrar sus espacios más íntimos: su casa y su taller como, por ejemplo, Nevera de hielo (1966) y Taza de wáter y ventana (1968-1971). Otra obra de la misma temática es el cuadro Interior del wáter que se subastó a finales de los ochenta por 113 millones de pesetas.

Cuando se enfrenta al paisaje, sobre todo el urbano, la ciudad de Madrid es la principal protagonista de sus cuadros, que parten de su primer paisaje como fue Madrid (1960), pasando por Madrid desde la torre de bomberos de Vallecas (1990-2006), considerada como una de sus obras más espectaculares, sin olvidar el paisaje rural a través de su ciudad natal Tomelloso, ya que es una época en que “explora el paisaje a través de las ventanas y trabaja en distintos momentos del día para estudiar la luz”. De su primera época realista se exhibe el óleo Carmencita jugando (1959-1960).

sala exposiciones
Vista sala exposiciones (c) Fundació Catalunya La Pedrera

Hay una pintura en cierto modo curiosa como es La cena (1971-1980) en que se ve a una mujer y una niña comiendo. La mujer está mirando su plato y su rostro está desfigurado, y en cambio la niña está observando al espectador. El hecho de que el rostro de la mujer parezca cubista se debe a que quiso modificarlo, pero finalmente decidió dejarlo como estaba, a pesar del error.

Como novedad hay una pintura de pequeñas dimensiones que está en proceso y que representa la ciudad de Barcelona desde la atalaya de la montaña de Montjuic, concretamente el mirador del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), con la finalidad de mostrar una gran parte de la ciudad hasta la montaña del Tibidabo. El propio artista comenta que ver Barcelona desde el MNAC “es un espectáculo deslumbrante, con el sol del invierno cayendo de cara sobre la ciudad delante de ti. Y después he comenzado otra obra desde el lado contrario, mirando hacia el mar, instalado en la terraza de un piso en el Park Güell”.

dibujos
Sala de exposciones (c) Fundació Catalunya La Pedrera

En cuanto a sus esculturas, hay un bronce impactante como es Hombre tumbado (2014) de tamaño natural, en que representa a un hombre en una mesa de operaciones. En Hombre y mujer muestra a dos personajes desnudos anónimos que miden 1,95 y 1,69 cm de altura, respectivamente. En 1997 se exhibió en la Bienal de Venecia. Estas dos piezas las compró en Londres una coleccionista estadounidense, pero se dio la circunstancia de que el artista le pidió que le dejara las obras para retocarlas ya que no estaba lo suficientemente satisfecho de cómo habían quedado.

En el patio de La Pedrera se erige la enorme cabeza de bronce Carmen dormida. Nit, que estuvo ubicada anteriormente delante del Palau de la Música Catalana, cohabitando un tiempo con la escultura de hierro Carmela de Jaume Plensa. Ambos bustos representan a niñas, aunque de formatos y técnicas diferentes. Para Antonio López esta escultura “aporta calma, serenidad, cosa que precisamente necesita una gran ciudad”.

Adrian y Miriam (2014) tienen unas dimensiones superiores a los dos metros y están realizadas en lápiz, óleo y collage papel vegetal sobre papel. Son dos personajes adultos desnudos. El hombre tiene el falo en erección mientras mira a la mujer y le pone su mano derecha en su hombro. Para el artista en esta obra se “reflejan las cosas peligrosas del amor. El amor es peligroso, como tantas otras cosas de la vida, pero por eso no vamos a dejar de amar la vida”. En la mayoría de sus esculturas aparecen sus hijas -principalmente María de adolescente- y sus nietas, aunque también hay algún autorretrato de cuando él tenía seis meses.

pinturas
Taza de váter y ventana. (c) Fundació Catalunya La Pedrera

Hay una maqueta de su primera casa titulada Casa de poniente (2010-2011), tal como la suelen mostrar los arquitectos, que va acompañada de un conjunto de nueve pinturas que representan un proyecto de construcción de la casa que aún está en proceso en que se ven algunas vistas de la calle, así como el jardín situado detrás de la casa donde se encuentran los árboles frutales que tan a menudo ha representado en sus cuadros. En realidad, este proyecto estará formado por una cuarentena de pinturas.

Finalmente querría hacer una observación, ya que no es habitual que varias de las obras que se exhiben en una exposición no estén terminadas, ya que no se trata de mostrar un boceto junto con la obra final, sino que muchas de sus piezas, tal como hemos indicado anteriormente, aún están en proceso, en que el artista va añadiendo o retocando aquello que no le satisface. Por lo que considero que no se deberían exponer, ya que solamente han de estar presentes las que estén finalizadas. ¿Ocurriría lo mismo con otro artista que no fuera tan famoso y destacado como él, sea realista o no?

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Ramón Casalé Soler - Artes plásticas

Ramon Casalé Soler

Ramón Casalé Soler (Barcelona. 1955)

Museólogo, historiador y crítico de arte

Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)

Miembro del Consejo Internacional de Museos (ICOM)

Licenciado en Geografía e Historia, especialidad en Historia del Arte (Univ. Barcelona)

Máster en Museología y Patrimonio Cultural (Univ. Barcelona)

Curso de Anticuario (Barcelona)

He formado parte de la Junta Directiva, con el cargo de Tesorero, de la Asociación Catalana de Críticos de Arte (ACCA), durante el período 2001-2016

Colaborador del programa de radio “Formas y Ängulos en las cadenas Onda Cero y COPE de Barcelona durante 7 años

Excoordinador de Artes Plásticas del Museo de la Marina de Vilassar de Mar (Barcelona)

Exdirector artístico de la Galería de Arte Sant Pol Art, de Sant Pol de Mar (Barcelona)

Fui corresponsal en España de la revista italiana ARTE IN de Venecia durante 20 años

Formaba parte del Comité de Redacción de la revista digital Mur Crític (ACCA)

Actualmente también soy crítico de arte de la revista BONART de Girona, de la revista ARTE por EXCELENCIAS de La Habana, de la revista digital EL TEMPS DE LES ARTS de Valencia , del periódico L’INDEPENDENT DE GRÀCIA de Barcelona y del FULL INFORMATIU de la Societat Catalana d’Arqueologia de Barcelona.

Asimismo, he sido crítico de las revistas Batik, Arte Omega, Marte de Barcelona, Papers d’Art de Girona, Zerovuittresquaranta y Vilassar Actiu de Vilassar de Mar (Barcelona), entre otras publicaciones, desde los años 1987 hasta la actualidad

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